Antes de subirse a la camilla las personas suelen hacerme una serie de advertencias relacionadas con su incapacidad de poner la "mente en blanco", o la absoluta improbabilidad de que se lleguen a dormir. Y luego de la sesión, suelen encontrarse sonrientes, relajados, felices y un poco sorprendidos porque en la mayoría de los casos 'han visto desaparecer los pensamientos" o "se han dormido pero estaban concientes del entorno".
La mayoría han venido dispuestos a la decepción y les sorprende ver que simplemente "funciona".
Luego les explico lo que ocurrirá en los próximos días.
Ahora la energía está uniforme y en niveles altos...pero la energía no se va a mantener a tope porque ellos y su entorno siguen ciertos patrones que lo van a impedir. Y hablamos de la crisis de sanación algo que les suele preocupar. Bueno...aclaremos que la preocupación luego de una sesión de reiki es algo muy relativo. Te sientes tan relajado y cómodo que sencillamente no puedes preocuparte...pero la pregunta suele ser "que puedo hacer para que no me ocurra la crisis?" Y les digo la verdad: nada. No se puede hacer nada.
Cómo mucho no resistirse, porque si te resistes empeorarás las cosas.
La energía baja como la marea y empieza a aparecer todo eso que se ha despegado del fondo y que tiene que ser eliminado para poder seguir limpiando. Y a todas vistas es mejor dejarse llevar y estar dispuesto a hacer limpieza general. :-) El proceso es diferente en cada persona y sólo se puede predecir una parte, y advertirle a todo aquel que decida optimizar su sistema energético que no siempre el cámino es cómodo y fácil...pero que conduce a una paz interior y a una alegría consistente que conocemos muy bien aunque nos parezca improbable recuperarla. Es aquella que sentíamos cuando eramos unos niños.
Y sinceramente estoy segura de que solamente por recuperar esa sensación vale la pena enfrentarse a una pequeña crisis de sanación. Al menos yo siempre estoy dispuesta a una pequeña incomodidad con tal de que luego me sienta mucho mejor. No sé lo que opinaréis vosotros. ;-)
Un abrazo,
Pilar