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FORMACIÓN
LA PELUQUERIA ES AMOR
LA PELUQUERIA ES AMOR.
¿Cuál es la magia que opera en un Salón de Peluquería? ¿Por qué al salir de un Salón de Peluquería, después de una buen trabajo a la cliente le parece que el sol brilla con mas intensidad y que sus problemas parecen algo más solucionables? ¿A qué se debe ese entusiasmo repentino? ¿Qué metamorfosis se ha llevado a cabo en su visita al Salón? Cuantas clientes, acuden fielmente a sus salones cuando su vida esta salpicada de problemas con su familia, su trabajo, o su propia existencia..... Acuden al Salón buscando algo más que un estilo, algo mas que unas palabras amables, algo mas que lisonjas. En cambio al salir del Salón parece que han renovado su entusiasmo, han ampliado la capacidad de sus baterías y parecen tener ganas de lanzarse otra vez al mundo. ¿Qué ha ocurrido en el proceso? Un peluquero vocacional, afirma sin titubeos: “La cliente sale mejor porque la peluquería es amor” El amor es lo que mueve el mundo, ya sea porque lo tenemos o porque nos falta. Nos move-mos cuando buscamos el amor que nos falta y nos movemos para dar el amor que tenemos. Es ese amor y no otras cosas las que nos hacen querer ser mejores, más amados, más admi-rados, más seguros... En la peluquería hay un motor que se mueve por el amor. Amor a uno mismo, para apoyarse en la autoestima, en la seguridad a no ser rechazado que tanto nos aterroriza. La autoestima es el objetivo de la peluquería. Amor hacia los demás, una parte de nuestro estado de ánimo gira en la relación hacia los de-más, en la cantidad y en la intensidad. La peluquería ofrece este amor hacia los demás de for-ma evidente. Amor hacia la belleza, belleza con sentido de bienestar a la medida de la cliente del salón, be-lleza hacia si misma y consigo misma. Amor hacia la belleza, tan subjetiva como real... Un profesional de la peluquería con vocación, trabaja sobre el amor, incluso más que sobre el mismo cabello. De la buena gestión de este amor aparece el equilibrio y el éxito, traducido en la fidelizacion de sus clientes. En el trabajo del profesional de la peluquería hay amor. ¿Por qué sino la cliente viene fielmente a buscar su dosis de autoestima, de optimismo, de belleza? Un profesional vocacional, moldea estas materias primas y hace de su contacto (contacto físi-co, no olvidemos) una relación de placer bidireccional que afecta a ambas partes. ¿Qué trabajo ofrece una respuesta tan inmediata de bienestar como la peluquería, apreciable inmediatamen-te en la cara de la cliente? ¿Por qué el trabajo de la peluquería es tan adictivo? ¿Cuántos peluqueros sin problemas de salud seguirían trabajando en el Salón incluso después de que una fuerte suma de dinero les solucionara el futuro? La respuesta debe buscarse que en el amor, otra vez, aquellos profesio-nales en el Salón reciben tanto o más amor del que entregan a sus clientes. Este amor recibi-do, unido a una fuerte vocación, es plenamente adictivo. Genera energía vital, entusiasta y alegre. Sin la energía del amor el cuerpo envejece y enferma. En el Salón de Peluquería existe un hilo conductor invisible entre la cliente y su estilista: Cuan-do la cliente vuelve al “mundo” a la salida del Salón el mundo se hace un poco mejor. Porque la cliente vuelve al mundo mucho mejor de cómo entró. Ha mejorado su estado de ánimo, su autoestima, su relajación, su entusiasmo. La cliente se siente mejor por el amor que ha recibi-do en su piel, por amor. La cliente expande ese amor a cuantos participan en su entorno. La peluquería devuelve al mundo, unos gramos de amor a través de su cliente. Este amor hace que el mundo ahora sea mejor. LA PELUQUERÍA HACE EL MUNDO MEJOR. Hacer el mundo y la sociedad en la que vivimos mejor, solo es posible mediante el amor. El profesional del salón, ama a través de su profesión y este amor mejora el mundo en el que vivimos. Probablemente si en el mundo hubiera más peluqueros con vocación bien repartidos estratégi-camente, habría más clientes satisfechos, más autoestima y más bienestar, más amor, o sea quizás entonces el mundo sería francamente mejor. Un mundo con más amor. La generosi-dad del Salón se expande como una fuerza imparable hasta que se agota. Durante todo este tiempo, el mundo es mejor. Esta energía renovable nace en el salón. Muy pocos de nosotros logramos hablar del amor sin un ligero cosquilleo en nuestra inseguri-dad personal. Nuestra sociedad nos indica que el amor es algo intimo que debemos preservar, evitando que nos hieran, en lugar de ser algo que nos mantiene vivos y nos da respuestas a las grandes preguntas que nos hacemos. Hablar de amor, en nuestra sociedad, es como exponer-se al sol, mostrando nuestro corazón. Hablaremos, sin pudor, de negocio, de bonificaciones y de descuentos, de gestión de personal, de contratos, de competencia, de marketing... Todo esto es negocio. Pero en el salón, lo que realmente lo mueve, es un firme intercambio de amor. Nada más sencillo. La peluquería es un elemento trascendente y vital porque manipula amor: absorbe amor y expande amor. Utiliza técnicas, utiliza química y gestión empresarial, pero únicamente manipu-la amor. Un cúmulo de sensaciones, de pasión, de vocación bien entendida y de una franca y abierta complicidad. No todos los profesionales del Salón son vocacionales. Solo el peluquero vocacional, aquel que vive del intercambio de amor entre cliente y estilista, viven del amor. El amor no aleja al Salón del negocio, lo fundamenta, lo apoya y lo expande. Conocer y aceptar que el amor es la mate-ria prima principal del Salón, permite ser excelentes allí donde el cliente, sin decirlo, toma la decisión de ser fiel al Salón. Si el cliente lo que busca es amor, ese amor nunca será suplido por unas buenas técnicas. Si al cliente se le da ese amor, las técnicas además culminan el éxito. Creo firmemente que la peluquería es el único sector económico que trabaja sobre la materia prima más delicada y necesaria: el amor. Solo la correcta gestión de este amor, equilibrado en sus entradas y en sus salidas, generado por una vocación entusiasta, serán los auténticos ge-neradores de éxito a través del tiempo. Son los salones cuyas clientes atravesarían el mundo para buscar a su estilista. Estas clientes no solo buscan moda, técnicas y trato, lo quieren todo y este todo es amor. La peluquería es amor. SPHERE59@GMAIL.COM
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